De la ventanilla del avión a la cima
El primer vuelo. Salió menos que un fin de semana en la costa. Ahí entendí que las barreras estaban en mi cabeza, no en mi billetera.
La primera montaña. Llegué con zapatillas urbanas y una mochila prestada. Aprendí a la fuerza qué equipo importa y cuál es puro marketing — hoy esa experiencia son mis guías de equipo.
La Patagonia. El viaje que me confirmó que esto es lo mío: siete días de trekking gastando por día menos que una pizza. Todo está documentado en el canal.
Hoy. Sigo sumando destinos, errores y trucos. Y los comparto todos para que tu primer viaje sea más fácil que el mío.